24 de octubre de 2026 | Día Internacional contra el Cambio Climático
El planeta se encamina a superar el umbral de 1,5 °C de calentamiento global. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de reducir los impactos, fortalecer nuestra capacidad de adaptación y construir un futuro más sostenible.
Un llamado urgente desde las Naciones Unidas
El cambio climático ha dejado de ser una preocupación exclusivamente futura. Sus consecuencias ya se manifiestan en las alteraciones de los patrones de lluvia, el aumento de las temperaturas, la intensificación de diversos eventos extremos y las presiones crecientes sobre los ecosistemas, las comunidades y las actividades productivas.
En octubre de 2026, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó una advertencia contundente: el mundo se encamina a superar el límite de 1,5 °C de calentamiento global establecido como objetivo de referencia en el Acuerdo de París.
El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 señala que, si se mantienen las políticas actuales, el calentamiento global podría alcanzar aproximadamente 2,8 °C durante este siglo. Incluso con la implementación de los compromisos climáticos nacionales, la proyección se sitúa alrededor de 2,6 °C.
No obstante, el informe también presenta un mensaje fundamental: todavía es posible limitar el calentamiento máximo y trabajar hacia un retorno a temperaturas más bajas, siempre que se aceleren significativamente las reducciones de emisiones.
Esta situación nos invita a reflexionar sobre una pregunta esencial:
¿Qué futuro estamos construyendo con nuestras decisiones actuales?
Dos caminos, una responsabilidad compartida
La imagen que acompaña esta reflexión representa dos futuros posibles.
Por un lado, un planeta donde los ecosistemas conservan su capacidad de sostener la vida, regular el clima, proteger las fuentes hídricas y ofrecer bienestar a las comunidades.
Por otro, un escenario marcado por la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua y una mayor exposición a los riesgos climáticos.
Aunque esta representación es simbólica, expresa una realidad respaldada por la ciencia: nuestras decisiones sobre energía, transporte, producción, consumo y uso del territorio influyen en la trayectoria futura de las emisiones y en la capacidad de adaptación de los ecosistemas y las sociedades.
La diferencia entre estos caminos está en la rapidez, la profundidad y la continuidad de nuestras acciones.
De la preocupación a la acción climática
En Por el Ambiente SAS BIC consideramos que responder al cambio climático requiere mucho más que reconocer sus consecuencias.
Es necesario medir, comprender, planificar, implementar y evaluar acciones que permitan reducir emisiones y fortalecer la resiliencia.
Desde nuestra experiencia acompañando organizaciones de diferentes sectores, hemos comprobado que una gestión climática efectiva debe sustentarse en información confiable, liderazgo institucional, participación de los equipos de trabajo y metas claras.
Nuestro acompañamiento comprende:
- Medición de huella de carbono organizacional y de producto: cuantificación de emisiones de gases de efecto invernadero para identificar las principales fuentes de impacto.
- Estrategias y hojas de ruta de descarbonización: formulación de metas, priorización de oportunidades de reducción y definición de acciones a corto, mediano y largo plazo.
- Gestión y seguimiento de indicadores climáticos: desarrollo de herramientas y sistemas de información que facilitan el monitoreo, la trazabilidad y la toma de decisiones.
- Eficiencia energética y movilidad sostenible: identificación de oportunidades para optimizar recursos y reducir emisiones asociadas a las operaciones y cadenas de valor.
- Educación y cultura climática: fortalecimiento de capacidades para involucrar a colaboradores, familias e instituciones en la acción climática.
- Adaptación y resiliencia territorial: análisis de riesgos climáticos y promoción de soluciones que permitan a las organizaciones y comunidades prepararse ante condiciones cambiantes.
La biodiversidad también es parte de la solución
La acción climática no consiste únicamente en reducir emisiones.
La conservación y recuperación de los ecosistemas, la protección de las fuentes hídricas y el fortalecimiento de la infraestructura verde son fundamentales para la adaptación al cambio climático.
Los árboles, los bosques, los humedales y los corredores ecológicos contribuyen a regular las temperaturas locales, conservar la biodiversidad y reducir determinados riesgos ambientales.
Desde Por el Ambiente también promovemos iniciativas de educación ambiental y ciencia ciudadana, convencidos de que conocer la biodiversidad cercana es un primer paso para protegerla.
Experiencias comunitarias como Exploradores de Los Pinos, que acompañamos desde el liderazgo y el componente técnico, reflejan cómo la participación de niñas, niños y familias puede fortalecer el conocimiento del territorio y promover una cultura de cuidado ambiental desde lo local.
El papel de las empresas en la transformación
Las organizaciones tienen la oportunidad de convertir la acción climática en un componente de su estrategia empresarial.
Cuantificar emisiones, mejorar la eficiencia de los procesos, incorporar tecnologías de menores emisiones, gestionar la cadena de suministro y fortalecer las capacidades de los colaboradores permite avanzar hacia modelos de operación más sostenibles.
Sin embargo, la transformación requiere pasar de iniciativas aisladas a procesos permanentes de gestión, con responsables, indicadores, metas y mecanismos de seguimiento.
La acción climática no debería entenderse únicamente como una obligación ambiental. También representa una oportunidad para mejorar la gestión de riesgos, optimizar recursos, fortalecer la competitividad y generar valor para las organizaciones y sus grupos de interés.
El futuro todavía depende de nuestras decisiones
La advertencia de Naciones Unidas es clara: el tiempo para actuar se está reduciendo y la magnitud de los esfuerzos necesarios sigue aumentando.
Pero superar temporalmente el umbral de 1,5 °C no significa renunciar a la posibilidad de construir un futuro mejor.
Cada emisión evitada, cada ecosistema protegido, cada mejora en eficiencia y cada decisión basada en conocimiento contribuye a limitar los riesgos y fortalecer nuestra capacidad de respuesta.
En Por el Ambiente SAS BIC continuamos acompañando a las organizaciones y comunidades para transformar la información ambiental en estrategias, decisiones y acciones concretas.
Porque el futuro climático no se define únicamente por lo que sabemos, sino por lo que decidimos hacer con ese conocimiento.
El clima cambia. Nuestras acciones también pueden transformar el futuro.
Actúa local · Impacta global.